Leí shoujo. Rarísimo, lo sé. Últimamente mis elecciones han sido acertadas. Obviamente ninguna es una obra maestra (son demasiado cortas y sencillas para eso) pero puedo decir firmemente que han sido buenas.

En esta ocasión, hablaré de Koi no Uta. En realidad son 4 historias cortas. Serían las típicas historias de amor adolescente/colegial pero tienen algo… interesante, por así decirlo: cada una gira en torno a un poema, o más bien un “tanka”.

Las historias no son nada elaborado pero se basan en el hecho de que a veces algo que leemos nos llama la atención y sentimos una conexión. Tal vez es un poema, una historia, la letra de una canción… ¿Quien no ha sentido eso? Las protagonistas de estas historias encuentran un “tanka” con el que se sienten identificadas y que de alguna forma proyectan sus emociones y situaciones.

Claro, esto es shoujo. El romanticismo idealista es obligatorio pero las protagonistas no son unas tontas, y no son iguales, en realidad se sienten bastante reales. Y los chicos también. Algo. Bueno, el shoujo es sobre lo que las mujeres ven… y las mujeres vemos lo que queremos ver por más inteligentes/maduras que podamos ser.

Así que… wow, este tomo usó una muy buena manera de llevar cosas ordinarias a otro nivel y logró hacer que historias que podrían no haber sido nada especial se vuelvan cautivadoras.