Todavía no he superado el capi 207 de xxxHolic
Algunas veces siento que hay cosas que no están entre los plantes de CLAMP y soy yo la que las imagina. El capítulo 207 de xxxHolic no sólo NO me dió esa impresión, sino que me hizo hiperventilar masivamente. EN SERIO.
Fue tan extremo que he decidido empezar a hacer recaps, simplemente porque hay algunos capítulos COMO ESTE con cosas que merecen y DEBEN ser dichas. No prometo hacer recaps de todos mis mangas activos, ni siquiera de todos los capítulos de xxxHolic. Cuando uno valga la pena, lo recapearé. Si no, nada.
XXXHOLIC: CAPÍTULO 207
Es un día de verano en la tienda. El calor está insoportable, así que las niñas y Mokona se ponen a jugar con pistolas de agua para refrescarse un poco. La batalla está a punto de terminar: las niñas finalmente acorralan a Mokona, ella escapa y les dispara por la espalda — y Watanuki, harto de todo el ruido, lo ataca desde su sillón.

Mokona se queja histéricamente, pero Watanuki lo ignora y les pregunta cómo es posible que juegen con ese calor. Mokona le llama llorón porque sólo lleva puesto un batón sencillo, a lo que Watanuki responde que alguien que está desnudo todo el tiempo no tiene derecho a hablar al respecto. HAHAHA, la solución más sencilla sería que se desnudara, al menos yo no me quejaría.
El tema del calor y los desnudos cambia a la lluvia — y resulta que nuestro día de verano no es tan normal como parecía porque Watanuki percibe a un cliente llegando a la tienda.
Esta vez el cliente es una chava, se ve como una buena persona pero tiene un deseo muy… curioso: quiere tener una relación con una persona, y no cuaquier persona, tiene a alguien muy específico en mente.

Watanuki le comenta que por qué no mejor se lo dice a esa persona. “Ha se lo he dicho,” le responde, “Pero él me ignoró completamente”. Aparentemente, hay rumores de que él está saliendo con alguien pero ella no piensa rendirse porque está segura de que es la única para él.
Como toda buena admiradora, sabe el nombre y el cumpleaños de su amado, claro que eso sólo sirve para una adivinación, y Watanuki se lo dice. Al escucharlo ella, le pide felizmente que también le lea su fortuna para ver si es compatible con él — Watanuki trata de contestarle — pero ella sigue hablando sin parar — y al final decide mejor ver el nombre.
Aquí es cuando empecé a hiperventilar:

Así es, Shizuka Doumeki. Y aparentemente todo el mundo piensa que ya está enamorado de alguien… Hmm… ¿Quién podrá ser…?
Llega la noche y Watanuki todavía pensando en qué hacer, ¿Será porque Doumeki está involucrado?. Sus pensamientos son interrumpidos por el mismísimo Doumeki. Watanuki no lo esperaba, pero aparentemente Mokona le encargo unas bebidas. Claro que Doumeki no pierde oportunidad para ver a Watanuki…
Las niñas van corriendo a abrazarlo y no pasa mucho tiempo para que Watanuki se deshaga de ellas al puro estilo Watanuki Kimihiro (mandándolas con Mokona) para quedarse a solas con Doumeki. Él decide que es el momento indicado para analizar todos sus defectos en voz alta. Por supuesto, Doumeki hace caso omiso de todo hasta que Watanuki le pide que no vaya a la tienda por un rato. Aparentemente lo mismo va para Kohane.
Intrigante. ¿Tendrá algo que ver con el deseo de la tipa?

Con eso, Doumeki se preocupa y le pregunta si todo esta bien (como siempre, fingiendo indiferencia y tranquilidad). Wata responde con un simple sí, y Doumeki decide que es suficiente y le pide comida. Y alcohol. Como buen amo de casa, Watanuki va a prepararla no sin antes murmurar cómo es posible que a la chava le guste Doumeki. ¿Es en serio? ¿Por qué no habría de gustarnos?
Al dia siguiente, la chava va a la tienda. Parece estar completamente segura de que Doumeki y ella son compatibles, pero Watanuki le dice que no leyó su fortuna. Ella no entiende por qué si va a pagarlo todo, y en vez de responderle, Watanuki le pregunta qué haría si su fortuna no fuera favorable.
Ella le dice que probaría con otros métodos. Pero Watanuki insiste, “Y si aún así siguiera no siendo favorable, ¿Qué harías?”. Ella comienza a frustrarse, “Entonces, por favor dime la forma de hacer que mi fortuna sea favorable”. Watanuki sigue presionando, y la chava se exaspera, ¿Por qué saldrían mal las cosas? ¿No se supone que todos los problemas se resuelven en esa tienda?
Claro que sí, le contesta él, siempre y cuando se puedan conceder. Es por eso que quiere saber qué planea hacer si no le concede su deseo: Él puede adivinar su fortuna, puede intentar con otros métodos, pero aún así la persona podría no elegirla, así que quiere saber qué es lo que haría.

Ella responde sinceramente: Seguirá intentándolo hasta logarlo — pero mientras lo dice, un aura oscura comienza a rodearla.
Watanuki lo nota y le pregunta si lo haría aunque la persona pudiera salir herida. Ella dice que sí — Si en realidad está saliendo con alguien, puede terminar con esa persona. No le importa su edad, ella es la indicada, trabaja en la universidad como él e incluso podría ayudarlo con el templo — Doumeki esta barriendo el patio en esos momentos — podemos verlo en el reflejo de su mirada — es estraño que se haya quedado en casa un domingo, especialmente si esta saliendo con alguien. Seguro no es más que un rumor, pero debe apurarse –
Watanuki la corta en seco y le dice que se rinda. No puede conceder su deseo porque no puede pagar el precio. Ella insiste en que va a pagarle, y él suspira, pensando como explicarle. “Sabemos de algo llamado Anhelo”, comenta. Ansiedad es una palabra ‘nueva’, antes se usaba Anhelo para hablar del ‘alma escondida’, del estado en el que el alma se aleja del cuerpo.

A la chava no le importa nada de lo que está diciendo, sólo quiere saber cómo cumplir su deseo, y aunque Watanuki le dice que está en ese estado, ella insiste que no es cierto porque no esta ‘anhelando’ a Doumeki. Watanuki le explica que no se refiere a eso, sino a que su alma está escondida. Ella esta en la tienda pero, ¿y su cuerpo? Ella dijo que Doumeki estaba barriendo el patio él solo como si estuviera ahí viéndolo todo, su alma está en la tienda pero su cuerpo está en el templo de Doumeki.
Watanuki quiere hacerla entrar en razón: esta bien que le guste Doumeki y que se esfuerce en conseguir su amor, pero si ya no le preocupa lo que pueda pasarle entonces en realidad no le gusta sino que desea poseerlo. Así como se encuentra en esos momentos, su cuerpo y su alma están comenzando a separarse completamente y si sigue usando métodos mágicos no va a volver a la normalidad — es por eso que Watanuki no puede cumplirle su deseo: El precio de tener el corazón de alguien mas es pagar con el propio, pero en un cuerpo sin alma el corazón desaparece tarde o temprano. Un alma sin cuerpo no es una persona, y un corazón sin alma no vale lo mismo.
Ella comienza a desvanecerse mientras Watanuki habla, finalmente dándose cuenta de todo. Antes de desaparecer por completo, Watanuki le dice que es muy difícil cambiar el corazón de alguien más, pero es mucho más sencillo cambiar uno mismo. Ella es la que debe cambiar sus intenciones.

Watanuki llama a Doumeki y le pregunta si hay una mujer desmayada en su patio. Doumeki dice que sí y Watanuki le da indicaciones: debe llamar a una ambulancia para que la lleven, pero no debe subir con ella. También debe ir a la tienda con su mejor licor y su trapo de cocina nuevo como pago por unos hechizos de protección que quiere escribir para él, probando una vez más que aunque finja indiferencia se preocupa por él.
Watanuki cuelga el telefono y piensa en todos los deseos que ha concedido desde que se convirtió en el dueño de la tienda. Han sido muchísimos, pero los más problemáticos siempre son los humanos — y se pregunta si tal vez él es igual mientras sus ojos reflejan algo de la misma manera que los de la chava: una mariposa.

COMENTARIOS
AMÉ este freaking capítulo con pasión desgarradora porque tiene muchas de las cosas que más me gustan de la xxxHolic: (1) el tono moralizador de las historias de los clientes; (2) el uso de aspectos históricos, folklóricos o mitológicos de la cultura asiática; y (3) la sensación de moraleja que nos da la unión de los dos.
La última frase de Watanuki es cierta, no hay nada más complicado que los seres humanos y toda esa complejidad se demuestra en sus deseos que muchas veces terminan destruyéndolos a ellos mismos. No es casualidad que casi siempre son los únicos que terminan mal, cuando se trata de criaturas sobrenaturales las cosas son mucho más sencillas, no sólo tienen deseos claramente definidos, sino que saben las consecuencias y cual es el precio que deben pagar. En cambio, los humanos que van a la tienda de Watanuki no saben más que lo que quieren y muchas veces no les importa las consecuencias.
Es un bono extra y muy bien apreciado que en ocasiones como esta podamos ver cómo estos deseos se relacionan con los de Watanuki.













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