Si encuentras un trébol de cuatro hojas…
Hace unos días caí en la cuenta de que ya van… ¿cuántos? diez años desde que las CLAMP dejaron abandonado Clover. En realidad me acordé por una discusión de X sobre el séptimo año de hiatus y los rumores de su continuación (nada nuevo, la verdad) y me dí cuenta de que sí, ya había pasado MUCHO tiempo, pero nada comparado con Clover. Es una pena que dos de sus mejores obras estén descontinuadas. Algún día escribiré una reseña LARGÍSIMA de X (o tal vez una serie de micro-ensayos para facilitarme la vida) — pero esta va dedicada a Clover.
Leí (devoré, mas bien,) los cuatro tomos en una noche, y ciertamente trajo melancolía y recuerdos. Hace 10 años yo apenas estaba descubriendo quienes eran esas cuatro mujeres que escribían historias tan originales. Clover no fue la primera historia suya le leí, ni la segunda. Fue la quinta.
Para mí, Clover se encuentra justo en medio de los dos extremos de CLAMP. Tiene ese aire de inocencia de sus historias más lindas, pero también la madurez y profundidad de las más adultas: CCS y MKR (Suki Dakara Suki, Wish…) son historias “alegres y felices”, X y TB y RG Veda están llenas de penas y dolor. Clover es una historia agridulce. Y hay belleza en eso.
Si pudiera describir este manga en una sola palabra esta sería misterio. Todo es misterioso, comenzando con la historia: una organización del gobierno le encarga a un soldado proteger y guiar a una niña que ha estado encerrada toda su vida. No se sabe el destino, simplemente debe llevarla a donde ella le diga. Pero no es tan sencillo como parece porque la niña es muy valiosa y los que saben de su existencia la quieren para ellos.
¿Qué es esa organización? ¿Qué pretende? ¿Por qué esta encerrada la niña? ¿Por qué quieren apoderarse de ella? ¿Qué significan esos pedazos de canción que leemos conforme vamos avanzando en la historia? ¿Qué hay en el parque de atracciones y porque Suu quiere ir? Todo se va resolviendo poco a poco. Al principio no sabes NADA y lees simplemene por la cadencia y el ritmo especial de la historia, pero con el tiempo todo va poniéndose en su lugar sin que te des cuenta.
Ese es uno de los logros más increíbles de la historia, su narrativa es única, te adentra a un universo que es una mezcla entre tecnología futurista y del pasado, donde no se explica nada más de lo necesario para conocer a los personajes. Pero no sólo la narrativa, el estilo gráfico también aporta en la impresión de un universo frío e inhumano donde la gente lucha por establecer relaciones humanas y sentimentales. Mokona le dió a Clover un estilo muy claro y conciso donde predomina el contraste de blanco y negro, y la volatibilidad de las viñetas que en una página pueden ser convencionales, en otra un mosaico, repeticiones, o páginas prácticamente en blanco o negro.
La historia y su narrativa se basan en dos conceptos. El primero es el “trébol”, especialmente el de cuatro hojas. En Clover, un trébol no es una hoja sino una persona, un niño sometido a experimentos por un proyecto del gobierno llamado “hojas de trébol” para desarrollar habilidades mágicas. Los resultados se clasificaron de acuerdo a su nivel, los menos poderosos son tréboles de una hoja, le siguen los de dos, de tres y finalmente de cuatro. Los menos poderosos no representaban ningún problema, pero los otros fueron encerrados para siempre por ser imposibles de controlar.
El segundo concepto es una canción o más bien la letra de canciones que se irán formando y modificando a lo largo de la historia. Estas canciones son muy importantes porque en ellas vemos reflejados los sentimientos de los personajes y el carácter de la historia que no es muy lineal que digamos pero tampoco se vive de flashbacks. Cada tomo tiene su objetivo propio, su protagonista y su momento en la historia. El tomo uno no es el principio y el cuatro no es el final: Los primeros dos nos cuentan la historia de la niña, Suu, mientras el tercero se enfoca en Oruha, la trébol de una hoja, y el cuarto en Ran, uno de los tres tréboles de tres hojas. El quinto y último tomo que algunos seguimos esperando nos debería hablar de Gingetsu, el trébol de dos hojas.
¿Pero de qué trata en realidad Clover? No es sobre los poderes de los tréboles, ni es una historia de amor, el centro de la historia es la soledad. La certeza de que apesar de cómo sea tu carcel — oscura y solitaria, llena de gente con la que no te relacionas o una linda jaula con autómatas y animales antropomórficos como los de Alicia en el País de las maravillas — es una cárcel a fin de cuentas y estás solo. Es por eso que cada uno de los tréboles ansía hacer un viaje sin regreso para ser felices sin importar las consecuencias.
Clover es único. Un tomo es lo que hace falta para que esté completo pero no será un final porque en Clover las cosas no terminan: Oruha parece más viva que nunca, la historia de Ran parece apenas estar iniciando, Kazuhiko y Gingetsu siguen siendo un gran misterio, y Suu… bueno, no se siente como un final en lo absoluto.













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