Como habrán notado, estos últimos meses tuve una crisis de lectura, tenía unas ganas enormes de leer algo épico, reflexivo, explosivo y que al mismo tiempo tuviera esa sensación de lo humano y personal — y no encontraba nada que se acercara. Estuve así dos meses hasta que me di cuenta que ya había leído una historia así. Esa historia obviamente es Akira.

Normalmente le dedico unos párrafos a la trama pero ¿¡quién no sabe de que trata Akira?! Es cierto que mucha gente no ha leído el manga — heck, probablemente haya algunos que no han visto el anime, pero todos saben la historia en general. Saberlo no es suficiente, gente. Independientemente de si es tu estilo, si te gusta o no, estamos hablando de una de las historias más influyentes, no sólo del manganime, sino del mundo actual. Mínimo tienes que conocer qué es y la única forma de realmente hacerlo es leyendo el manga.

No es un manga fácil de leer. Es muy complicado y a veces parece carecer de sentido (especialmente el final). La historia tiene tantas vertientes como focos de interés y sinceramente me parece imposible contarla sin saltarme miles de cosas importantes, así que sólo contaré mi “definición”: Akira es el resultado de un proyecto del gobierno japonés, un arma tan poderosa que destruyó Tokyo en cuestión de segundos, tan impredecible que ni siquiera es usada, tan peligrosa que se mantiene en secreto, y la búsqueda detrás de la verdad de lo que realmente es arrastra a dos amigos, cambiando sus vidas por completo, destruyendo su amistad y volviendo el mundo entero de cabeza: Akira es un niño.

Antes de leerlo no entendía por qué se llamaba Akira cuando no sólo no es el personaje principal sino que no hace prácticamente nada. A simple vista parece que Kaneda y Tetsuo son los verdaderos protagonistas, pero en realidad Akira no tiene protagonistas en el sentido estricto de la palabra, sino que va cambiando de personaje a personaje. Algunos de los más importantes son: Kei, Miyako, los espers, el coronel, Nezu, Chiyoko, Ryu, Yamada y por supuesto Tetsuo, Kaneda y Akira.

El arte es increíblemente hermoso, claro, narrativo, todo tiene su razón de existir. Algo interesante que me pasó fue que mientras lo estaba leyendo un amigo vió varias páginas y me comentó que no le gustaba el estilo porque era demasiado detallado y los personajes no sobresalían… lo cual no tiene sentido para mí, sinceramente no puedo entender cómo alguien (como mi amigo, que no tenía idea de qué es Akira) puede decir que el estilo de Naruto es mejor, pero es cierto, hay gente a la que le puede no gustar.

¡Pero ni siquiera es lo más importante! Akira es un manga como ningún otro: acción, drama, miles de temas a explotar, personajes interesantísimos, una historia intrigante y seductora, ciencia-ficción, incluso puro efecto ácido… lo tiene todo.

Hay tantas cosas que decir de este manga, y supongo que no ayuda que aún siga sin entenderlo por completo, así que creo que es mejor mencionar algunas de las muchas cosas que me marcaron más: la muerte de Yamagata, por que fue el momento en el todo se va a la ch*ngada. La muerte de Takeshi, no sólo porque causó la segunda explosión sino porque fue prácticamente la única señal de que Akira era más que un cascarón andante. La pelea entre Kaneda y Tetsuo después de que el segundo recupere su forma, porque no pude evitar pensar en el inicio de la historia y cómo habían cambiado los dos. El beso entre Kaneda y Kei, porque a pesar de todo había eso. Karma Tangi diciendo “dejaron de jugar y están descansando” frente a todos los análisis de los científicos. El contraste entre Akira y Tetsuo: uno lleno de vida y ambiciones, buscando poder desesperadamente y el otro autista, sin personalidad e indiferente al inmenso poder que posee. Los espers y Miyako, tan poderosos pero tán debiles, y sobre todo Akira, lleno de todo y de nada.