Y la inocencia no se perdió después de todo
Sakura Gari ha llegado a su fin y con eso llega mi reseña. Ya había hablado de este manga y la verdad no se me ocurre que más decir.
Trata del sentimiento de culpa, el perdón, y cómo la pureza de corazón no se pierde a pesar de todo lo que le pueda suceder a uno. No sentí empatía con ningún personaje, pero llegué a sentirme impotente ante sus vidas. La historia en sí tampoco terminó gustando del todo, todo el tiempo me sentí incómoda, pero a diferencia de Hokago Hokenshitsu donde disfruté mi incomodidad, aquí sólo quería que terminara. Es muy cruel y deprimente, y el arte de Watase hizo un muy buen trabajo en enfatizarlo: cada panel que leía exponía la desesperación de los personajes, su resignación, su dolor. Hasta las escenas medio-sexosas estaban muy ad hoc con toda la historia — no se sentían para nada fanservice y mucho menos como porno sin sentido, realmente servían para expresar el estado emocional de los personajes.
Watase se lució en este manga. A diferencia de sus otras historias, esta se veía muy preparada, tal vez porque es muy corto (3 tomos) y no hay subplots múltiples ni cosas extras sin importancia, todo está en su lugar.












