Bakuman, hasta ahora (capítulo 137)
Este mes hice algo que tenía pendiente desde hace meses: leer Bakuman. Con este manga siempre espero a que haya un buen número de capítulos para leerlos todos de una sola vez — supongo que es porque es un shonen extraño — y aunque esta vez esperé demasiado, me alegro de haberlo hecho porque la historia esta cada vez mejor. Es un poco lenta y con poca “acción”, sí. Pero es muy buena.
En lo personal, he llegado al punto en el que siento una resonancia emocional con los personajes muy fuerte y no me ocurre sólo con Mashiro y Takagi, sino con todos. No es como en Hikaru no Go (no puedo evitar compararlos, lo siento) donde prácticamente me sentía enamorada de todos pero siento una empatía innegable.
Estoy muy contenta y sorprendida de que lo que yo veía como aspectos negativos, como el hecho de que fuera slice-of-life o que tuviera un romance muy idealizado como motor, ahora se han convertido en aspectos que le dan todavía más fuerza a la historia, y me alegra todavía más que lo que de por sí veía como aspectos positivos lo sean ahora todavía más. Mi punto débil con respecto a Bakuman siempre ha sido la relación que hay entre los mangakas. Me fascina cómo lo que los une es su amor al manga y cómo a pesar de ser rivales, son amigos — o más bien, el hecho de ser rivales los hizo amigos. Todos tienen un gran amor por el manga y aprecian el trabajo y esfuerzo de los demás, tanto que eso los impulsa a ser mejores.














